domingo, 23 de septiembre de 2012

Aviones enterrados en la playa, de Luis Cano

Foto Paola Toriano



Ficha técnica
Actúan: Federico González Bethencourt, Francisco Grassi, Leonardo Murúa, Román Lamas y Mauricio Minetti.
Diseño de iluminación: Ricardo Sica
Música: Federico Marrale
Escenografía y vestuario: Luna Rosato
Asistencia de dirección: Micaela Picarelli
Dramaturgia y dirección: Luis Cano
Espacio: No Avestruz

La playa es un territorio liminar: no es tierra firme, está continuamente acechada por el mar. Esa zona de inestabilidad será el espacio elegido por Luis Cano para que los personajes desplieguen su mundo poético, donde las rocas pueden ser moldes de zapatos y una mesa se erige como el muelle, desde el cual un pescador intentará que un desconocido rompa el silencio que lo ahoga. Su estrategia consistirá en narrar lo que parece ser una historia, que al tiempo que se despliega en el discurso, se presenta escénicamente.
El muchacho, que en un tiempo se había asumido como “cuidador de la playa”, ahora ha abandonado esa tarea. Un delfín agoniza, y su pedido de auxilio no es oído, como tampoco lo es el fantasma del padre, que clama su nombre.
Más que una historia, son instantes en los que el imaginario de Luis Cano recala en las orillas del lenguaje poético, transportando el misterio del mar al escenario. La magia de las palabras enunciadas por los actores, los sonidos -que sin ser referenciales- recrean el rumor del viento y de las olas, invita a admirar ese enigma de la naturaleza y a recordar las mismas preguntas, acerca de los secretos se esconden debajo del mar o lo que puede arrojar a la playa, es decir, la experiencia de la inmensidad frente a nuestra propia finitud. Como una epifanía, la historia del muchacho de la playa, de su padre y del delfín, habilita el relato obturado del forastero, que estalla en palabras y sensaciones.
Todas las voces confluirán en una misma canción, disolviendo las individualidades, en una comunión entre los hombres y su entorno.
Esta obra obtuvo el Premio ARTEI a la Producción de Teatro Independiente 14º aniversario, otorgado por la Asociación Argentina del Teatro Independiente. Jurado integrado por Alicia Leloutre, Berta Goldemberg y Roberto Perinelli.

jueves, 16 de febrero de 2012

Ojos verdes, de Amancay Espíndola. Dirección de Ana Alvarado


Actúan: Estela Garelli y María Zubiri
Dirección: Ana Alvarado
Arte en video: Silvia Maldini
Vestuario: Rosana Bárcena
Iluminación: Facundo Estol
Puesta tecnológica: Gabriel Gendin
Asistente de dirección: Guadalupe Lanusse
Espacio: Teatro El Extranjero. Valentín Gómez 3378


Las primeras sensaciones que despierta la escena son las de despojamiento y oclusión: un espacio escénico de pequeñas dimensiones, el fondo negro, un banco de madera, dos mujeres. Pero a poco tiempo de comenzar, el minimalismo va dejando paso a la infinita complejidad del mundo femenino. Lo mismo que sucede con la materialidad escénica, ocurre con la fábula: lo que comienza siendo un encuentro casual en una estación ferroviaria se abre a una multiplicidad de interpretaciones, de nudos que traman otras tantas redes de significancia. Un tren que se demora –no podemos dejar de asociar con la espera de Godot- instala a las mujeres en una zona de expectación atravesada por la incertidumbre.
Los diálogos y situaciones desbordan permanentemente el realismo y por momentos, el costumbrismo, en un delicado equilibrio que las actrices manejan con gran ductilidad. Siempre en escena, atrapadas en una estación de ficción, además se exponen en la cercanía respecto de los espectadores. Un riesgo actoral que sortean airosamente, mediante una actuación cargada de matices, tonos, gestos y miradas que sugieren un misterio que la palabra oculta, o revela sólo a medias.
El espacio sonoro amplifica la ambigüedad tanto como las proyecciones: casas que desaparecen, fugaces visiones de animales salvajes, imágenes informes, van construyendo un mundo paralelo al de la vida cotidiana. Los planos visuales y auditivos cobran autonomía, al mismo tiempo que tensionan el orden de la ficción, imponiendo su propia legalidad. Alcira (Estela Garelli) y Stella (María Zubiri) oscilan entre ambos universos, se aferran a los bordes por momentos, y en otros, se dejan llevar por una instancia que las supera, hasta esfumar sus identidades. Algo las une (la fascinación por unos ojos verdes) y algo las separa (¿el tiempo?, ¿el espacio? ¿ambos?)
El mundo poético creado por Amancay Espíndola es amplificado por la dirección de Ana Alvarado, construyendo con pericia y sutileza una zona que transita por los recovecos, los pliegues y laberintos de lo femenino.

domingo, 19 de junio de 2011

Los trabajos y los días de un artista contemporáneo

22h13 de Pierrick Sorin (Théâtre du Rond Point)




Aunque el nombre del espectáculo nos tienta a establecer una asociación con 4´33´´ de John Cage, según su autor, no tendría nada que ver. La explicación del título por el azar (no sabía qué decir, miró su reloj y dijo la hora) también parece regir el ámbito de la creación artística, según nos presenta a un artista plástico, trabajando en su ámbito cotidiano. Más allá de las ingeniosas creaciones (o re-creaciones) del performer Nicolás Sansier, algunas de las cuales son producto de un juego o de un accidente, las dificultades aparecen a la hora de justificarlas por la escritura, tal como lo exigen los agentes institucionales del arte.
El marchand, los dueños de las galerías, los representantes, son la verdadera pesadilla del artista. Invaden su espacio privado por medio de insistentes mensajes en el contestador telefónico, exigen, apuran, presionan, interrumpen, en fin, se convierten en un verdadero tormento con sus demandas, que, al mismo tiempo, ratifican su estatuto de artista. Cuando aparece la duda, sobre si lo que hace es arte, esas voces se lo corroboran: hablan de contratos, muestras, derechos, bienales, precios.
En fin, la red institucional del arte contemporáneo, afirma que algo es arte si se instala en su circuito, más allá de cualquier duda razonable (hasta del propio artista), de la que la lluvia de colillas de cigarrillos son una buena metáfora.
Con humor y destreza, desnuda la angustia del instante creador, frente a los espectadores. Tecnología mediante, el actor se desdobla en múltiples personajes a lo largo de un día de su vida. La postproducción (Nicolás Bourriaud) funciona como marco y contenido de este espectáculo apasionante.

Ficha técnica
Autor: Pierrick Sorin. Traducción: Thomas Deloos. Intérprete: Nicolás Sansier. Dirección general y de escena Peyo (Pierre Peronnet). Sonido: Frank Morel, David Geffard. Iluminación: Peyo (Pierre Peronnet), Michel Le Borgne. Dirección de video y trucos: Éric Perroys. Edición de video: Karine Pain. Decorados: Cyril Cornillier, Xavier Hervouët. Puesta en escena, escenografía y video: Pierrick Sorin.
Este espectáculo integra el ciclo París/Buenos Aires Tándem 2011, y se presenta en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín.

viernes, 17 de junio de 2011

Palabras desusadas

Miércoles 15 de Junio de 2011
Apropósito

Sustantivo masculino. Desusado. Breve pieza teatral de circunstancias. Usado más en plural. Obs.: Procede de la locución adverbial a propósito, con la que se expresa que algo es adecuado u oportuno para lo que se desea o para el fin a que se destina.

“Así, la tragedia Roma libre, de Vittorio Alfieri, inflamaba al público y a los mismos actores con sus alusiones a la libertad y el desprecio por la monarquía. A partir de 1812, siempre a instancias del actor, traductor y adaptador Ambrosio Morante, los sucesos de Mayo y las luchas por la independencia tendrían un homenaje escénico permanente, precedido por elementos paratextuales, como la ejecución de la Marcha Patriótica (el Himno Nacional) al comienzo de cada función, y otros emblemas patrios. En ese año, con la alegoría de su autoría, titulada El 25 de Mayo, hasta los numerosos “*apropósitos* patrióticos”, los acontecimientos centrales de la campaña sanmartiniana, tuvieron visibilidad desde la escena hacia la sociedad, y aún más, a partir de la declaración de la Independencia.” Liliana B. López. Teatro argentino y sociedad (2010).



«Tupac Amaru» de Luis Ambrosio Morante, dirigida por Sacha Barrera Oro (Feria Provincial del Libro 2010, Mendoza; programa «Teatro 200 años después» del Instituto Nacional del Teatro-INT).

Publicado por Susana Anaine el Miércoles 15 de Junio de 2011